La historia del fraccionamiento El Retiro
Como hemos visto a lo largo de la construcción de este archivo Santa María del Tule es una comunidad originaria ubicada en los valles centrales de Oaxaca. Su historia abarca más de 500 años de historia, pues hay antecedentes precolombinos de su conformación a través de familias provenientes de Tlalixtac. El 20 de abril de 1529 recibió sus títulos de reconocimiento como pueblo por parte de la corona española y desde entonces luchó por contar con un reconocimiento territorial que le permitiera contar con tierra propia para sembrar. Sin embargo, durante el siglo XVI la conformación del mayorazgo de Guendulain implicó que hubiera una hacienda que operó, desde entonces, hasta principios del siglo XX. Esto propició que la gente del Tule que trabajaba la tierra lo hiciera sólo para beneficio de los hacendados. Esta difícil situación fue vivida durante 4 siglos, hasta que, en la década de los treinta del siglo pasado fueran reconocidas las tierras ejidales y comunales del municipio y que, por primera vez, las y los campesinos pudieran sembrar en terrenos propios.
A finales
del siglo XX se produjeron muchos cambios en el territorio que, aunque
fortalecieron el acceso a la salud y a la educación públicas, trajeron cosas
muy tristes como el drenaje que lastimó definitivamente a dos ríos que, por
cientos de años fueron lugar de recreación y vida: el río Yuguvé que viene de
los montes de Santo Domingo Tomaltepec y el Río Grande, parte del afluente del
río Salado, que ahora agoniza a las orillas del pueblo.
A finales
de los setenta del siglo pasado, un señor del Tule vendió un gran terreno que
estaba cerca de los terrenos ejidales al Instituto de Vivienda de Oaxaca (IVO),
como era propiedad privada no parecía haber mayor problema. Sin embargo, en
aquella época se pensaba que las casas construidas para créditos del gobierno y
que, en general, todas las casas de las comunidades debían tener drenaje por
cuestiones de “salud”; aunque no estuviera claro cómo se iba a limpiar el agua
que se iría por los escusados. La mayoría de las personas no pensaron que fuera
una terrible idea echar agua con excretas humanas a los ríos y confiaron en que
alejar nuestros desechos de las casas era la solución para muchos problemas de
salud, sin saber lo que eso implicaría para los cuerpos de agua.
Así las
personas que llegaron al Retiro, sin saberlo, cambiarían el paisaje porque las
casitas, que estas familias que tardarían años en pagar, comenzarían con la
contaminación de los cuerpos de agua del Tule. En pocos años, la mayoría de las
comunidades grandes de los valles de Tlacolula, incluyendo al Tule, contarían
con drenajes conectados de las casas al río Salado.

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